martes, 15 de noviembre de 2011

"Viajeros"


Nada podía hacer en contra de aquel sentimiento asfixiante, lo sabía.
Sintió las carnes entumecidas debajo de las nalgas-el río y sus duras rocas-pensó.
El olor del tabaco le llegaba dulce. Mientras fumaba, esperaba, la ansiedad era un calamar enredado en su garganta, entre toses secas y escupitajos maldecía su suerte aquella mañana.
 Siguió esperando.
Tiró la cabeza hacia atrás, achicó los ojos, el sol de la ribera subía lentamente.
-Es temprano- se dijo, quiso asegurarse, dobló el codo; 05:30.
Mientras más lo pensaba, más descabellada le parecía su decisión,
¿Que podría hacer para evitarlo? Era inútil, lo sabía.
La piel se le erizó, respirando con dificultad se puso de pié,
Aseguró haber vaciado los bolsillos, usó la mano derecha como visera,
Una lágrima escuálida resbalaba por su mejilla.
(No echaría de menos nada, al menos eso creía)
Miró a lo lejos, pequeñas ondas circulares empezaban a formarse en el centro del río.
Una sonrisa  estampó su semblante.
-Es hora-  se dijo, como aquel que  entiende que  el viaje empieza, acepta su destino.

(Sabía que era él, reconoció su cuerpo escamoso, brillante, tornasolado, el grito animalesco al tomarla en sus brazos y llevarla al fondo)

2 comentarios:

Towanda dijo...

Guau!. ¡qué tenebrosa historia!.
Oye, que me ha encantado.
Me quedo a tu lado que haremos buenas migas con este tipo de cuentos, jajajaja.
Un abrazo.

Lennia dijo...

Hey!Gracias por el comentario^^